*No dejo de pensar que Orhan Pamuk es, con todo y su Nobel, un escritor de chocolate: por lo fácil y empalagoso.

*Murakami es como un paletón Corona, viene en envolturas de diferentes colores pero lo de adentro siempre es igual.

*Sándor Márai también es como el chocolate: siempre te quedas con ganas de más.

*Pascal Quignard es un chocolate amargo: es más puro porque tiene menos azúcar.

*Rayuela es como un chocolate de confitería fina: es un alarde del chocolatero y la hazaña está en la forma . (le pese a quien le pese)

*Joseph Roth es como el chocolate abuelita: te provoca melancolía pero causa adicción.

* La poesía de Kavafis es como el duvalín: no la cambio por nada.

* Las novelas de Georges Perec son como una caja de surtido rico macma: todas son diferentes y sabrosas.

* Las novelas de Amélie Nothomb son como los pasteles de Sanborns: horribles en forma y contenido.

*Bohumil Hrabal es como los m&m's: divertido y provocativo. (¿cómo aplicar lo de que se derrite en la boca y no en las manos?)


* La crítica literaria —como esta— es como el granillo de chocolate: sirve para decorar otros dulces pero si te lo comes solo, apenas percibes un leve gusto chocolatoso.



¿alguien tiene antojo?

***

5 comentarios:

The everlasting dijo...

Te falto un chocolate como el de oaxaca que no es exacatamente como el chocolate abuelita,jejeje.

Saludos

Aura Penélope Córdova dijo...

Ay, qué rico! Qué tal: Baudelaire, no se necesita ser un especialista para disfrutarlo y saborear su alta calidad.

Un abrazo

Juan José Mérida dijo...

Qué tal el cacao ribereño de Juan Carlos Onetti?

Saludos.

Anónimo dijo...

-.- Pensé que eran ventajas y desventajas mas factibles..... la frustran.

Anónimo dijo...

no se entienda la informacion :(

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